A día de hoy ¿quién no conoce a los X-Men, Spiderman, Los 4 Fantásticos, Lobezno, Batman, Superman…? Y así una sucesiva lista de personajes que se han puesto de moda gracias al nuevo fenómeno cinematográfico, propiciado ante las proliferas adaptaciones de cómics conocidos durante años por muchos y desconocidos por algunos.
Cuando alguien escucha la palabra ‘cómic’, tiende a pensar que son las típicas historietas hechas para niños y así mantenerlos entretenidos mientras esperan su turno en el dentista, pero en los últimos años la cosa ha cambiado y los cómics se muestran mucho más maduros que hace cuarenta años. Como todo en esta vida, los cómics se han ido adaptando a los nuevos tiempos, demostrando que pueden ser innovadores sin olvidarse de sus orígenes.
Tim Kring lo tenía bien claro cuando empezó a gestar Héroes, no iba a ser una serie de súper héroes… Iba a ser una serie de personas, con historias entrelazadas y con súper problemas. Algo parecido ideó Stan Lee, cuando creó a Los 4 Fantásticos y Spiderman. Sí es cierto, eran súper héroes… pero tenían más problemas personales que otra cosa.
Héroes esconde en su interior la fórmula perfecta para haberse convertido en el éxito que es a día de hoy. Por un lado tenemos los fans más acérrimos de las series, que hemos descubierto una nueva serie de ‘culto’ que se opone contra todo lo que habíamos visto en Perdidos y da un paso más allá… Y por otro lado tenemos a los fans del cómic, que aunque Tim Kring diga que esa no es la idea principal de la serie, no puede negar la evidente inspiración en según qué personajes del cómic.
¿Por qué seguir la serie Héroes? Porque los personajes, las historias, los pequeños detalles, la música, la oscuridad que le quieren dar a la serie, los Cliffhangers… Es un cúmulo de todo y que tan solo tienes que ver los dos primeros capítulos para darte cuenta de lo que realmente es Héroes y es cuando te quedas completamente enganchado.